El papel de la mujer en el cine, parte I: Meryl Streep en los Puentes de Madison

Os presento la primera parte de esta serie de publicaciones en la que haré un recorrido por las figuras femeninas más importantes de la historia del cine. Mujeres que han destacado, bien por haberse convertido en verdaderos iconos cinematográficos y/o modelos a seguir a lo largo y ancho del planeta, o bien porque han marcado un antes y un después, tanto por los papeles que han protagonizado, como por su remarcable carácter revolucionario.

La primera mujer de la que quiero hablaros es la intérprete más veces nominada de la historia de los Oscar: Meryl Streep. Podría dedicar cientos de entradas a esta actriz, ya que en sus 40 años de carrera ha rodado más de 70 películas y, de hecho, acaba de estrenar Ricki and the flash, donde trabaja con una de sus hijas. Sin embargo, hoy nos centramos en un punto concreto de su carrera: su papel protagonista como Francesca en Los puentes de Madison (1995).

Para los que no la hayan visto, la sinopsis sería la siguiente: en 1965, Francesca es un ama de casa de origen italiano que vive en una granja perdida del condado de Madison, Iowa, con su marido y sus dos hijos. Su monótona vida cambia el día en que conoce a un fotógrafo del National Geographic llamado Robert Kincaid (Clint Eastwood) que ha ido a visitar la zona para realizar un reportaje sobre los puentes de la región. Durante los cuatro días siguientes, Francesca descubre un mundo distinto, una pasión que había olvidado hacía mucho tiempo y que le hace enamorarse perdidamente de un hombre que es, prácticamente, un desconocido. Francesca tendrá que tomar la decisión más difícil de su vida: marcharse con él, dejando a su familia atrás, o quedarse en su pequeña granja y continuar con una vida que no es lo que había soñado. Esta historia de amor es plasmada en un diario dirigido a sus hijos, con la intención de que estos entiendan, tras su muerte, por qué vivió como vivió y por qué hizo lo que hizo, animándoles a que persigan sus sueños y no cometan los mismos errores que cometió ella.

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La actriz Meryl Streep | Flickr

Cuando Meryl protagonizó este drama, ya tenía 46 años y había trabajado en más de 20 películas. Había quedado claro que era una actriz ideal para encarnar papeles de mujeres fuertes, como había demostrado anteriormente en La decisión de Sophie (1982) o en Memorias de África (1985). Lo que hace especial al personaje de Francesca es el haber puesto de relieve una convencida crítica a los prejuicios de la sociedad. La sociedad de unos años 60 en los que está mal visto salirse de lo convencional, donde se espera lo mismo de todas las mujeres: que pasen toda su vida trabajando en casa y cuidando debidamente de su familia. Las consecuencias de que una decida darle un giro a su vida pueden suponer un cambio radical en el comportamiento que sus vecinos habían tenido con ella hasta ese momento, como se refleja en la película cuando se habla de la humillación que está sufriendo una mujer del pueblo que había engañado a su marido, a la cual Francesca no había prestado atención, pero a la que termina compadeciendo y acercándose. Es por este motivo por el que Francesca no se atreve a perseguir sus sueños, aún sabiendo que Robert es todo lo que ella siempre había querido. Robert, por su parte, en diferentes ocasiones, critica los valores morales preestablecidos y la ética de la familia instaurada en aquella época. Es un personaje moderno y alternativo en el que Francesca ve reflejados todos sus deseos, los sueños de lo que ella habría esperado que fuera su vida.

Es uno de los pocos ejemplos cinematográficos hasta los años 90 en los que la mujer es la protagonista, el personaje fuerte, quien debe decidir, y no presentando a los personajes femeninos como un simple accesorio del hombre, sujeta a todos sus deseos y necesidades. De hecho, el marido de Francesca tiene un papel irrelevante, ya que solo aparece al principio y al final de la película, y no se dan más detalles sobre él aparte de los momentos en los que Francesca habla sobre su matrimonio.

Desde un punto de vista machista, Francesca podría ser calificada de multitud de términos misóginos, ya que, las cosas como son, termina cometiendo adulterio. Sin embargo, la película no lo muestra como tal, sino que lo enfoca desde la perspectiva de una mujer que es incapaz de tomar una decisión por cuenta propia, ya que está sometida a la peor presión de todas: el qué dirán y el daño que puede causar a su familia. Se trata de sacrificar su propia felicidad, como tantas madres han hecho a lo largo de la historia, por la de sus hijos y la de su marido.

Meryl Streep consigue transmitir al espectador, de una manera clara y directa, sus dudas, su frustración, sus deseos, sus miedos… Haciendo incluso que a ratos nos olvidemos de que al otro lado de la historia existe un hombre, que es su marido, que no ha hecho nada malo, pero que está a punto de ser traicionado. El espectador llega a desear que se vaya, que sea feliz, que se olvide de la vida que había tenido hasta ahora. Este sentimiento alcanza su máximo punto de expresión en una de las mejores escenas, ya hacia el final, en la que parece que el corazón se nos va a salir del pecho, en la que desearíamos estar allí, ser ella, para tomar la decisión nosotros mismos. Dejo que juzguéis por vuestra cuenta esta escena (es recomendable haber visto la película entera y tener un par de pañuelos desechables cerca).

En definitiva, se trata de una película cuyo visionado es obligatorio y que no deja indiferente a nadie, en la que la actuación de Meryl es más que destacable, demostrando, una vez más, que el mundo se mueve gracias a la mujer, que es un ente con inteligencia y personalidad propias, con el mismo derecho a ser libre y a tomar sus propias decisiones que un hombre.

Fuentes:

Regreso al futuro, ¿moda o culto?

Como todos sabréis ya de sobra, el pasado 21 de octubre se produjo el acontecimiento más esperado del 2015: Marty McFly viajó hasta nuestro presente para salvar a su hijo en Regreso al futuro II, coincidiendo además con el 30 aniversario de la primera película de la saga. Hasta aquí supongo que no habré contado nada nuevo, de hecho, lo más seguro es que muchos de vosotros (si no la mayoría) estéis cansados, saturados de haber leído la noticia en todos los medios de comunicación y diversas redes sociales. Vuestros amigos de Facebook y usuarios seguidos en Twitter habrán publicado multitud de enlaces al respecto: GIFs, chistes, informaciones… Sin embargo, ¿cuántos de ellos habrán visto realmente la trilogía?, es más, ¿cuántos habrán visto siquiera la primera película?

Fecha del viaje en Regreso al Futuro 2 | PuplarScience

Fecha del viaje en Regreso al Futuro II | PopularScience

Ese es el tema en el que quiero ahondar en esta primera publicación: ¿se trata de la expresión de una emoción contenida por parte de todos los fans incondicionales de la saga o un ejemplo más de la inercia de las masas en los soportes digitales? Está claro que Regreso al futuro es una de las más famosas trilogías y paradigma del cine de ciencia ficción futurista, por lo que habrá sido vista por millones y millones de personas en todo el mundo, número que se incrementa cada año (ya que las cadenas de televisión, por lo menos en España, se empeñan en repetir los mismos contenidos una y otra vez). Pero también hay que tener en cuenta que la primera película de la saga fue estrenada por primera vez en 1985, y que los gustos y hábitos en el consumo de cine y contenido audiovisual en general, han cambiado mucho desde entonces (no voy a decir que han evolucionado porque en algunos casos no tengo muy claro si se trata de una evolución o de un retroceso). Esto quiere decir que sus fans, aquellos que la convirtieron en una película de culto, actualmente tendrán, de media, unos 40-50 años, si bien es cierto que, como suele suceder con los productos cinematográficos, existe un importante componente de legado generacional, siendo también bastantes las personas de entre 20 y 30 años que, posiblemente gracias a sus padres, se han convertido en devotos de estas películas que constituyen verdaderas obras del Séptimo Arte.

Por supuesto que existen excepciones, y no estoy diciendo que todo aquel que haya nacido después de los años 90 no pueda ser fan de la saga, pero creo que no me equivoco al afirmar que muchos de los que estos días han proclamado su felicidad por todas las redes sociales ante la esperada llegada de McFly, no sepan ni quién es. O puede que lo sepan, pero ni de lejos sientan la admiración que procesan de cara al público, sino que se trata, una vez más, de un intento de seguir al rebaño. No entro en si este comportamiento es bueno o malo, si se puede entender como una acción un tanto hipócrita o si es algo que carece de importancia. Lo que sí quiero remarcar es la importancia de estar informados a la hora de hablar de algo, tanto para decir si es bueno como si es malo. Que no vale con oír hablar a todo el mundo de una saga que ha pasado a la historia y que ha levantado pasiones, también contemporáneas, allá donde ha llegado y asumir automáticamente que es lo mejor de su género, y más cuando es una trilogía que merece la pena ver y comprobar que, efectivamente, está al nivel que la cultura popular le ha otorgado.

Para aquellos que se sientan aludidos, aquí tenéis unos cuantos datos que deberíais conocer sobre la mencionada trilogía:

  • Es una producción estadounidense dirigida por Robert Zemeckis.
  • Sus protagonistas son Michael J. Fox y Christopher Lloyd. El primero, posteriormente, ha trabajado en películas como Teen Wolf  Corazones de hierro, pero sobre todo, se ha dedicado a la pequeña pantalla, con series como Spin City y la actual The good wife. El segundo ha aparecido en películas como ¿Quién engañó a Roger Rabbit? La familia Adams. 
  • La primera entrega estuvo nominada en 4 categorías en los Oscar, de los cuales ganó uno: el de mejor sonido. Sin embargo, no tuvo tanta suerte en los premios BAFTA, en los que obtuvo 5 nominaciones, pero ningún premio.
  • En 2016, Nike comenzará a comercializar las zapatillas autoajustables, características del protagonista de la saga. Serán edición limitada y solo se podrán obtener mediante subasta.
  • El coche más famoso del cine, el DeLorean, se intentó comercializar y, aunque fue un fracaso a nivel operativo, en la actualidad sus dueños cuentan con un auténtico objeto de coleccionista cuyo valor asciende a cifras estratosféricas.
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Marty Mcfly y Doc junto al DeLorean en Regreso al futuro II | Flickr

Y para los que sean verdaderos apasionados de Doc y McFly, aquí os dejo un test de El Confidencial para averiguar hasta qué punto sabéis sobre las películas:

Fuentes utilizadas: